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Beso en la barricada

Ninguna nostalgia de barricada, ni del acelerado beso a su vera. Nada olvidamos junto a esas llamas furiosas, en medio de esa destrucción enardecida. Hay formas más bellas, creativas y generosas de clamar por la libertad. El odio sólo genera desolación. Demasiado odio, demasiado fuego en las calle de Madrid y Barcelona en las últimas noches. Es la fuerza del amor la que va a transformar el mundo, jamás la fuerza de las piedras y los adoquines arrojados con ira contra los agentes.

El joven rapero no debiera estar en la sombra; la "corona" cuanto menos despojarse de exceso de privilegio y poder; la clase política dar ejemplo de servicio desinteresado..., pero todo ese justo clamor adquiriría infinita más fuerza y eficiencia con la acción pacífica. El "ahimsa", la no violencia activa implica una gran acumulación de poder interior y de amor. Si todas esas protestas hubieran sido pacíficas, en alarde de civismo, Hasél tendría los minutos contados en prisión. Nuestra calles ahítas de cristales rotos y de hogueras hasta los cielos, no necesitan más odio, sino pureza de ideales y medios a su altura.

El ósculo con más ternura no lo será junto a la barricada del odio.

* Imagen de "El País"

 
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