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Sociedad

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Sumar miradas

29 de Julio de 2020
Ahora parece ser que todos los brotes no eran brotes, menos aún enfermos, ni peligrosos..., mientras tanto el miedo sigue frenando latidos, clausurando collados, paralizando caricias, ternuras y tantos osados movimientos. Los aviones no despiertan todas las alas, los balcones de los hoteles no tienen quien se asome, las plazas quien las cante, las olas apenas quien las peine, atraviese o cabalgue... La vida no tiene quien la saque de nuevo, agarrada del brazo, por las anchas y estrechas alamedas de nuestros asfaltos.

Ahora resulta que todos los brotes no eran brotes, pero caminamos las playas sin aspirar salitre y alcanzamos a nuestra madre sin poder apretarla fuerte en abrazo y los vecinos son ajenos tras una mascarilla que nos ha vuelto a todos iguales y multiplicados.

Hace mucho tiempo, el GAL…

24 de Junio de 2020
Si el pasado se hace sitio en el presente sólo deberá ser para enmendarnos. Desempolvar sólo tiene sentido para abrillantar el ahora. Rescatar el ayer únicamente para reconciliar. No podemos poner el GAL en la mesa de nuestros días, si no es para evocar juntos un colectivo “mea culpa”, un “vamos a hacerlo mejor”. No sólo buscar al “señor X”, sino también desentrañar nuestro propio papel en aquel pasado tan convulso.

No hay guerras limpias, todas son sucias. Puede haber alguna más justa que otra, pero apañamos la historia para que ésa más gloriosa sea siempre la nuestra. El Estado con esas siglas de triste recuerdo mató el diciembre de 1983 en Baiona a un amigo, Ramón Oñaederra. Venía de tierra adentro y desbordaba alegría. Con él disfrutamos de cenas y salidas a la montaña. No sabíamos a qué se dedicaba, pero en seguida acogimos en nuestra cuadrilla del barrio donostiarra de Gros a este joven de Azkoitia que tanto se dejaba querer. Gozaba de la animada capital, de su nuevo grupo de amigos, de la muy cordial acogida que le brindamos. Practicábamos con él nuestro torpe euskera, nos empapábamos de país y de ideales, hasta que un día nos dijo que tenía que marchar, “pasar al otro lado”, que ya no habría más cenas, ni excursiones.

La verdad nos hará libres

15 de Junio de 2020
No creemos en los alimentos modificados genéticamente, pues pensamos que hay un Ingeniero que no conviene emular. No pensamos que la geoingeniería es solución al hambre, que sea necesario modificar las condiciones meteorológicas y del clima, porque nada se mueve sin que esa Voluntad lo disponga. Creemos en la agricultura ecológica amiga de la Tierra y no en la agroindustria que se pelea con ella y la envenena para sacarle la mayor rentabilidad. No consideramos que la vacuna es la panacea a muchos problemas de salud, porque en lo que a medicina se refiere es preciso ir también al mundo de las causas y no de las consecuencias…

No comulgamos por lo tanto con la fe de Bill Gates en una ciencia que aspira a adquirir más poder que el que le corresponde. Esas y otras razones nos hacen cobrar distancia con respecto a la “filantropía” del magnate. Sin embargo, conviene aclarar que su Fundación promueve el libre acceso a la vacuna, no la obligatoriedad*. Podemos comulgar con lo que hace o no con su dinero, pero conviene poner en entredicho que está pretendiendo hacerse con el control de la humanidad.

Reinventarnos

4 de Junio de 2020
Un artículo es difícil de escribir cuando media una angustia. Unas letras son delicadas de alumbrar cuando media el dolor del mundo. En este caso media el sufrimiento de las familias que ven amenazados sus futuros con el cierre de Nissan Barcelona. El coche siempre nuevo y brillante es una cuestión controvertida. Constituye un pilar de la actual economía por lo que su debate se torna decisivo. Marcha felizmente la pandemia, pero aún no hemos abrazado la firme decisión de reinventarnos. “Futuro real” rezan las pancartas de los trabajadores movilizados, ¿pero dónde se halla en verdad ese “futuro real”? ¿Quiénes lo vislumbran con más madurez, compromiso y responsabilidad? Cada vez somos más los que no podemos sostener esa pancarta lastrada de ficción, quienes deseamos cuestionar el actual modelo individualista y desarrollista y vislumbrar un futuro realmente posible y sostenible para todos/as y las siguientes generaciones.

Ningún dolor nos puede ser ajeno. Primero la humanidad y su sufrimiento, después la reflexión; primero la solidaridad humana con esas familias, después las consideraciones de otro orden. Esa solidaridad con el dolor de nuestros congéneres no significa sin embargo hacerse uno con los postulados y movilizaciones, con las protestas airadas, con el negro humo que asciende de las barricadas, sobre todo con la condición inmaculada del automóvil.

Milagrosa vacuna

15 de Mayo de 2020
La carrera está abierta, pero no sabemos dónde nos llevará. Laboratorios de todo el mundo corren desesperadamente tras esa vacuna milagrosa, pero el verdadero milagro consistiría quizás en detener nuestros pasos colectivos y pulsar un "pause" serio y responsable; sería empezar a tomar profunda conciencia de en qué hemos errado.

La solución final a la pandemia planetaria no puede ser el pincho en vena. Ha de tener más que ver con mirarnos a nosotros mismos, sincerarnos y observar de qué forma hemos conculcado las Leyes Naturales. Tiene que ver más con la exploración de una nueva vida en armonía con los Reinos animal, vegetal, mineral, por supuesto humano que nos rodean. Necesitamos que alguien nos hable de unos temores que minan salud, paz y mañana, que algún “influencer” glose la “vacuna” gratuita y sin ningún efecto secundario que representa el contacto con el sol, el agua y el aire, sugiera unos hábitos naturales que nos cargan de defensas.

Coto al telediario

5 de Mayo de 2020
Siempre fuimos partidarios de mantener el hilo de comunicación con el mundo. Para ser uno con la humanidad es preciso saber de sus avatares. Siempre defendimos unas dosis, siquiera homeopática, de noticias de buen origen. Nunca pregonamos ventanas cerradas a la realidad, tan a menudo lacerante, que viven nuestros hermanos. La iluminación de “tatami” de espaldas al sufrimiento del mundo no es lo que las Grandes Almas precisamente nos sugieren. El incienso necesita de los humos, el Cielo de la Tierra y la Vertical ser atravesada por la horizontalidad.

El "Tai Chi", otro regalo del confinamiento

28 de Abril de 2020
No sé cómo me privé de tanto y tan amable trozo de existencia. He devuelto la voz a un cuerpo preso y mudo. Durante toda mi vida sólo se expresó la mente; larga, terrible, implacable dictadura que por fin ha cedido en estos días de pandemia. Estoy aprendiendo un nuevo lenguaje, una expresión callada, olvidada que prescinde de teclado y pantalla, que no me clava por horas en una silla. Siquiera un poco tarde, me estoy iniciando en el habla del cuerpo libre, un verbo lleno de paz, poesía y gozo.

Nadie se sonría: estoy aprendiendo “Tai Chi”. Más vale ahora que nunca. La encina junto mi casa al principio se mofaba de mí y de mis movimientos torpes. Quebraba su armonía de serena estampa, pero yo creo que constata ya mi terca voluntad y mejoras. Me ve acudir dos veces al día con la “tablet”. A la mañana y al atardecer completo la serie entera.

De la crisis haremos una esperanza (I)

15 de Marzo de 2020

Otra mirada sobre la pandemia.

No estamos encerrados; nos hemos dado un tiempo para vislumbrar una civilización más consciente y respetuosa. No estamos encerrados, estamos alumbrando un mundo nuevo, estamos recapitulando en qué hemos errado, cómo lo podemos hacer mejor. Hemos llegado a un punto crítico y estamos reconsiderando nuestra forma de vida en el pasado.

Los tabiques eran mera ilusión. No estamos encerrados porque estamos unidos, porque estamos más centrados, porque hemos trazado una unión interna de corazones, estamos pensando los unos en los otros, sintiendo cada quien desde su rincón la fuerza de la Comunión.

Zaldíbar

4 de Marzo de 2020
Por mucho que no compartamos las creencias del otro, éstas serán siempre tierra sagrada, más sagrada aún si cabe cuando estas creencias son ampliamente compartidas por el conjunto de la población. Nos libraremos de cuestionar por lo tanto la decidida voluntad del Gobierno Vasco y de la inmensa mayoría de la ciudadania vasca de encontrar los cuerpos de los dos trabajadores accidentados en el corrimiento del vertedero de Zaldibar.

El supremo respeto en un país libre no implica sin embargo abstención de manifestar opinión sobre el asunto, siempre y cuando emane de una noble voluntad y consideremos que este criterio aporta su pequeña carga de liberación y emancipación. No es fácil presentar un parecer diferente cuando median muy profundos y extendidos sentimientos, por ello todo el tacto ha de ser poco.

Coronavirus

4 de Marzo de 2020
Llamaron a la puerta y no abrí, porque hablaban en chino. Llamaron a la puerta y no abrí, porque tenían los ojos rasgados. Llamaron a la puerta y no abrí, porque parecían italianos. Llamaron a la puerta y no abrí porque eran de aquí, pero estaban blancos, parecían enfermos…

Nadie me ha contagiado el nuevo bicho. La fiebre no me ha subido. El virus ha pasado, la humanidad ha superado la pandemia, pero ahora estoy solo, harto de mí y de todas las veces que no abrí puerta y de todas las ocasiones en que sólo fui para mí  y mis infundados, descontrolados y mezquinos miedos.

Sólo una

4 de Marzo de 2020
“Unidas Podemos” quiere cambiar el concepto de “madre” por el de “persona gestante”, pero la formación morada se ha olvidado de los poetas. ¿Cómo quieren que escriban versos a “la persona que gesta”?, ¿cómo quieren que prescindamos de la primera palabra tras el balbuceo?, ¿cómo quieren que saldemos con esa “persona que gesta” la mayor deuda de todos los tiempos...?

Tanta modernidad puede ahogar la rima, puede hacernos olvidar el susurro de la otra gran Madre, por nombre Naturaleza. Unidas podemos volver a las leyes superiores, a los principios naturales que no cambian, ni con los gobiernos, ni con los tiempos. No sé quien es esa "persona que gesta". Desconozco el último y rompedor invento, sólo pedimos un pecho henchido de dulce leche y puro amor para los niños y niñas del mañana.

Después de mucha noche, España se pinta hoy con el color de la esperanza. Saludamos y apoyamos, como no podía ser de otra forma, al nuevo gobierno de progreso, pero por favor la sagrada madre al margen de cualquier disputa.

Agotaré mi aliento

17 de Febrero de 2020

El Congreso abre por tercera vez la expectativa de una ley de eutanasia.

Nunca prohibir; cada quien es libre de poner punto final a sus días en la carne, por más que a luz de las Leyes Divinas ello constituya un error. Nunca prohibir porque la Ley del libre albedrío es siempre soberana, indispensable para la evolución, sin embargo tampoco se deberá fomentar la eutanasia desde instancias de la Administración.

El Estado jamás penalice, pero se quede también al margen de tales cuestiones de íntima conciencia. Libertad siempre, pero podamos avanzar hacia mejores usos de esa libertad. El buen morir no vendrá de una inyección letal que rompe todas las programaciones y los pactos y que acarrea además consecuencias imprevisibles en la vida post-mortem.El “buen morir” es también paz y serenidad en compañía de los seres queridos y puede venir de la sana aceptación de lo que nos corresponde. El “buen morir” no lo representa necesariamente la eutanasia, sino la esperanzada y altruista resignación ante el lastre que hemos ido recogiendo por nuestros caminos. No conviene adelantar unas manecillas siempre sujetas a una precisión que nos desborda. El “buen morir” es también esperar a que esos brazos tiernos de la muerte vengan a recogernos en el momento acordado.

Nunca ofender

17 de Febrero de 2020
Derecho a ofender nunca. A argumentar, impugnar, objetar, contradecir, refutar…, siempre. A ofender jamás. Razonando se consagra nuestra humanidad. Razonar nos eleva, ofender siempre, en toda circunstancia, nos denigra. La ofensa niega la chispa divina de la que absolutamente todo ser es portador. Faltando pretendemos apagar esa chispa, pero es un tremendo error, porque esa chispa es divina, es de Dios y jamás podremos contra ella.

El mayor criminal del mundo no merece ser faltado; merece ser denunciado, que es algo bien diferente. Con la denuncia yo expongo lo terrible de su comportamiento, le expongo a su propio error contra la Ley Universal de la Solidaridad y el Amor. Con el insulto cierro el paso a su necesaria y siempre deseable redención.

Acallar la ofensa que quiere brotar de nuestro astral inferior, es un signo de evolución. Denota el creciente control de nuestra alma sobre nuestra condición inferior, o en términos más concretos de nuestro cuerpo mental superior sobre nuestro cuerpo emocional sumido en baja vibración.

Morir en paz

17 de Febrero de 2020
Puedo pedir paz, pero nadie me puede dar la paz. Nunca ha estado a la venta. La paz, por mucho que queramos, no puede ser otorgada, a lo sumo, en alguna medida, contagiada. La paz sólo puede ser una conquista del alma, nunca una prebenda del Estado.

Durante los últimos siglos hemos debido salir a la calle a reclamar derechos cabales y razonables, pero hay reivindicaciones íntimas que nunca podrán satisfacer las instancias de gobierno. La paz es un logro íntimo. Si media el dolor puede ser heroico, pero en ese desafío habremos de estar solos, no entra la Administración.

La pancarta tiene sus grandes limitaciones sobre todo cuando hemos de observar nuestro estado de cuentas. Habíamos quedado que ninguna hoja se movía sola, nuestro deshojar, nuestro padecimiento tampoco será aleatorio. La casualidad no existe, la punzada del dolor jamás es casual ni durante, ni al final de nuestros días. Asumirlo y vivirlo en paz es camino de virtud y probación.

Las huelgas eran antes

30 de Enero de 2020

Ante la convocatoria de huelga del día 30 de Enero en Euskadi

Enero ya es de por sí suficientemente frío. Sorprende cuanto menos la combativa cita de los sindicatos abertzales en los estertores del primer mes. Cualquier tiempo pasado fue infinitamente peor. El noble anhelo de mejora de las condiciones de las clases más desfavorecidas, puede tener más que ver con al análisis del contexto, con la ponderación y la responsabilidad que con la fácil algarada.

Las huelgas eran antes, cuando las clases estaban abocadas a luchar, cuando el capital optimizaba dividendos por encima de cualquier otra consideración, cuando los abismos de diferencias sociales, cuando patrono y trabajador habitaban galaxias y mobiliarios diferentes. La huelga era un último e irremediable recurso, cuando las horas de trabajo nunca se acababan y no había otra forma de hacer valer un cabal reclamo; cuando era inevitable tener la injusticia y la opresión en frente, cuando el obrero se la jugaba y arriesgaba bastante más que un día sin sueldo.

Camus

20 de Enero de 2020
Paradojas de la vida, feliz de que se acabe la batería, de cerrar el ordenador sin dolor de conciencia, de abrir el libro sin pesar por no seguir trabajando.

Debiera compensar más la escritura con la lectura, el compartir con el recibir, el pontificar con el aprender… Viajo en el tren de Barcelona a Donosti y todos en el vagón tienen sus pantallas abiertas, pero no envidio a nadie. Guardo a Albert Camus en el fondo de mi mochila.

Su gabardina "progre" y perenne cigarro no se ajusta a los cánones de profeta de la nueva era y sin embargo se prodigó en sentencias como ésta que no da lugar a dudas: “Incluso mis rebeliones estuvieron iluminadas por la luz. Fueron casi siempre, y creo que lo puedo decir sin engañar a nadie, rebeliones para todos, y para que la vida de todos se elevara hacia la luz”.

En el tiempo de la post-guerra, de las fuertes y escoradas ideologías Camus esgrimió valores. Siempre iremos en pos de quienes, antes que nosotros, buscaron por encima de todo, la belleza, la verdad y el compromiso. El hijo de los “pies negros”, el eterno inconformista, el valiente que se plantó ante Sartre, el enamorado del desierto… se aplicó con denuedo. Somos también deudos de su legado.

Ser el cambio

26 de Noviembre de 2019
La toma de conciencia solidaria puede ser a menudo un ejercicio más de detenerse, serenarse y adentrarse que de movimiento y agitación. La empatía no nos lleva inequívocamente a la calle y a la pancarta. La pancarta tiene sus evidentes límites a la hora de transformar el mundo y las relaciones humanas. No tanto pasearla como encarnarla. No tanto gritar la consigna sino integrarla, ser testimonio de lo se proclama a los cuatro vientos, entre otras cosas porque, de vuelta de su recorrido, los vientos siempre acaban pidiéndonos cuentas.  No necesariamente activismo, sino “seísmo, o como diría Ghandi “ser nosotros el cambio que queremos ver en el mundo”.

Pueden tocar o no la aldaba, que el reclamo será primeramente interior. La empatía con respecto a quienes sufren no implica después necesariamente una exteriorización. “¿Qué estás haciendo tú?” Me preguntan por “washapp” en un mensaje/cartel contra la violencia hacia las mujeres que firma, entre otras entidades, el Gobierno de Navarra. Quisiera hacer más, pero hoy por hoy me retiro, respiro y me reitero internamente en favor de quienes padecen, pido igualmente para que se arríen todas las manos amenazantes. Estamos haciendo todo lo que podemos. Es preciso poner todo cuanto esté a nuestro alcance para erradicar esa lacra, es preciso comprometerse en la urgente causa contra el maltrato de la mujer, pero tenemos delante legión de empeños. En realidad, no hay plazas, ni avenidas para tanto anhelo. Hay también otras apremiantes causas que requieren nuestra atención y compromiso. No deberíamos entrar en la peligrosa espiral de pedirnos cuentas los unos a los otros por nuestros grados de respuesta. 

"Thermomix"

27 de Julio de 2019

Por más que dicen que lleva altavoces y pantalla incorporada, no me veo compartiendo oración íntima con la famosa "Thermomix", esbozando mi plegaria antes de desvainar los afilados cuchillos, en compañía de ese motor doméstico que hace furor por toda Europa.

Los robots ya han traspasado muchos umbrales. No es preciso que llamen a la puerta de la cocina. Estamos cocinando en silencio y a fuego lento. En realidad todo en nuestras vidas lo quisiéramos hacer a fuego un poco más lento. Cucharas de duro boj y ollas de más frágil barro en nuestras vidas, viejas recetas que se trasmitan de anciana boca a joven oído. La omnipresente wiffi no tiene por qué acabar con todos nuestros secretos.

Pescado

27 de Julio de 2019
He de tomar conciencia de todo lo que el hermano del mar bravo me regala. He de imaginar la belleza, la sutilidad de su nado por el océano inmenso antes de llevármelo a la boca. Lo menos que puedo hacer es detenerme ante el plato, recordarle cuando surcaba libre los mares sin que nadie le cercenara el camino, sin que la luz de ningún sol golpeara en sus escamas. Lo menos que puedo hacer es un silencio antes de hacerlo trizas y tragármelo. Esbozo una oración, honro su memoria, antes de que pase a formar parte mi cuerpo.

De forma excepcional, estoy comiendo pescado estos días. Agradezco infinitamente al animal que ha muerto para que yo viva, que me ha ofrecido su carne, para que yo gane en fuerza y vitalidad. Lo ingiero despacio y en silencio, pues es la única forma de venerar su sacrificio.

Cacos

27 de Julio de 2019
Las puertas siempre abiertas tienen su precio. La libertad y la confianza en la humanidad también. En los pueblos pequeños lo hemos venido pagando a gusto. A veces sin embargo llega abultada factura de repente; a veces cuesta asumir que alguien haga mal a otro con tanta ligereza, que le prive sin razón mayor de herramientas y materiales que le son de gran utilidad. Es entonces cuando se hace imprescindible recordar que libremente hemos asumido venir a un mundo de muy dispares evoluciones en el que es "natural" que ocurran estas cosas. Es preciso recordar que hemos decidido encarnar en un escenario en las que proliferan almas que recién inician recorrido de desarrollo humano.

El recuerdo habrá de ser acompañado por el desapego de las cosas materiales. En nuestro caso el robo ha consistido en material de cocina, de escritorio, iluminación, focos, proyectores y otros enseres (bancos, mesa plegable...), en su inmensa mayoría útiles que nos servían para el Foro Espiritual de Estella (www.foroespiritual.org) y el campamento que en breve iniciamos (www.pirinea.org).