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Sociedad

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Agotaré mi aliento

17 de Febrero de 2020

El Congreso abre por tercera vez la expectativa de una ley de eutanasia.

Nunca prohibir; cada quien es libre de poner punto final a sus días en la carne, por más que a luz de las Leyes Divinas ello constituya un error. Nunca prohibir porque la Ley del libre albedrío es siempre soberana, indispensable para la evolución, sin embargo tampoco se deberá fomentar la eutanasia desde instancias de la Administración.

El Estado jamás penalice, pero se quede también al margen de tales cuestiones de íntima conciencia. Libertad siempre, pero podamos avanzar hacia mejores usos de esa libertad. El buen morir no vendrá de una inyección letal que rompe todas las programaciones y los pactos y que acarrea además consecuencias imprevisibles en la vida post-mortem.El “buen morir” es también paz y serenidad en compañía de los seres queridos y puede venir de la sana aceptación de lo que nos corresponde. El “buen morir” no lo representa necesariamente la eutanasia, sino la esperanzada y altruista resignación ante el lastre que hemos ido recogiendo por nuestros caminos. No conviene adelantar unas manecillas siempre sujetas a una precisión que nos desborda. El “buen morir” es también esperar a que esos brazos tiernos de la muerte vengan a recogernos en el momento acordado.

Nunca ofender

17 de Febrero de 2020
Derecho a ofender nunca. A argumentar, impugnar, objetar, contradecir, refutar…, siempre. A ofender jamás. Razonando se consagra nuestra humanidad. Razonar nos eleva, ofender siempre, en toda circunstancia, nos denigra. La ofensa niega la chispa divina de la que absolutamente todo ser es portador. Faltando pretendemos apagar esa chispa, pero es un tremendo error, porque esa chispa es divina, es de Dios y jamás podremos contra ella.

El mayor criminal del mundo no merece ser faltado; merece ser denunciado, que es algo bien diferente. Con la denuncia yo expongo lo terrible de su comportamiento, le expongo a su propio error contra la Ley Universal de la Solidaridad y el Amor. Con el insulto cierro el paso a su necesaria y siempre deseable redención.

Acallar la ofensa que quiere brotar de nuestro astral inferior, es un signo de evolución. Denota el creciente control de nuestra alma sobre nuestra condición inferior, o en términos más concretos de nuestro cuerpo mental superior sobre nuestro cuerpo emocional sumido en baja vibración.

Morir en paz

17 de Febrero de 2020
Puedo pedir paz, pero nadie me puede dar la paz. Nunca ha estado a la venta. La paz, por mucho que queramos, no puede ser otorgada, a lo sumo, en alguna medida, contagiada. La paz sólo puede ser una conquista del alma, nunca una prebenda del Estado.

Durante los últimos siglos hemos debido salir a la calle a reclamar derechos cabales y razonables, pero hay reivindicaciones íntimas que nunca podrán satisfacer las instancias de gobierno. La paz es un logro íntimo. Si media el dolor puede ser heroico, pero en ese desafío habremos de estar solos, no entra la Administración.

La pancarta tiene sus grandes limitaciones sobre todo cuando hemos de observar nuestro estado de cuentas. Habíamos quedado que ninguna hoja se movía sola, nuestro deshojar, nuestro padecimiento tampoco será aleatorio. La casualidad no existe, la punzada del dolor jamás es casual ni durante, ni al final de nuestros días. Asumirlo y vivirlo en paz es camino de virtud y probación.

Las huelgas eran antes

30 de Enero de 2020

Ante la convocatoria de huelga del día 30 de Enero en Euskadi

Enero ya es de por sí suficientemente frío. Sorprende cuanto menos la combativa cita de los sindicatos abertzales en los estertores del primer mes. Cualquier tiempo pasado fue infinitamente peor. El noble anhelo de mejora de las condiciones de las clases más desfavorecidas, puede tener más que ver con al análisis del contexto, con la ponderación y la responsabilidad que con la fácil algarada.

Las huelgas eran antes, cuando las clases estaban abocadas a luchar, cuando el capital optimizaba dividendos por encima de cualquier otra consideración, cuando los abismos de diferencias sociales, cuando patrono y trabajador habitaban galaxias y mobiliarios diferentes. La huelga era un último e irremediable recurso, cuando las horas de trabajo nunca se acababan y no había otra forma de hacer valer un cabal reclamo; cuando era inevitable tener la injusticia y la opresión en frente, cuando el obrero se la jugaba y arriesgaba bastante más que un día sin sueldo.

Camus

20 de Enero de 2020
Paradojas de la vida, feliz de que se acabe la batería, de cerrar el ordenador sin dolor de conciencia, de abrir el libro sin pesar por no seguir trabajando.

Debiera compensar más la escritura con la lectura, el compartir con el recibir, el pontificar con el aprender… Viajo en el tren de Barcelona a Donosti y todos en el vagón tienen sus pantallas abiertas, pero no envidio a nadie. Guardo a Albert Camus en el fondo de mi mochila.

Su gabardina "progre" y perenne cigarro no se ajusta a los cánones de profeta de la nueva era y sin embargo se prodigó en sentencias como ésta que no da lugar a dudas: “Incluso mis rebeliones estuvieron iluminadas por la luz. Fueron casi siempre, y creo que lo puedo decir sin engañar a nadie, rebeliones para todos, y para que la vida de todos se elevara hacia la luz”.

En el tiempo de la post-guerra, de las fuertes y escoradas ideologías Camus esgrimió valores. Siempre iremos en pos de quienes, antes que nosotros, buscaron por encima de todo, la belleza, la verdad y el compromiso. El hijo de los “pies negros”, el eterno inconformista, el valiente que se plantó ante Sartre, el enamorado del desierto… se aplicó con denuedo. Somos también deudos de su legado.

Ser el cambio

26 de Noviembre de 2019
La toma de conciencia solidaria puede ser a menudo un ejercicio más de detenerse, serenarse y adentrarse que de movimiento y agitación. La empatía no nos lleva inequívocamente a la calle y a la pancarta. La pancarta tiene sus evidentes límites a la hora de transformar el mundo y las relaciones humanas. No tanto pasearla como encarnarla. No tanto gritar la consigna sino integrarla, ser testimonio de lo se proclama a los cuatro vientos, entre otras cosas porque, de vuelta de su recorrido, los vientos siempre acaban pidiéndonos cuentas.  No necesariamente activismo, sino “seísmo, o como diría Ghandi “ser nosotros el cambio que queremos ver en el mundo”.

Pueden tocar o no la aldaba, que el reclamo será primeramente interior. La empatía con respecto a quienes sufren no implica después necesariamente una exteriorización. “¿Qué estás haciendo tú?” Me preguntan por “washapp” en un mensaje/cartel contra la violencia hacia las mujeres que firma, entre otras entidades, el Gobierno de Navarra. Quisiera hacer más, pero hoy por hoy me retiro, respiro y me reitero internamente en favor de quienes padecen, pido igualmente para que se arríen todas las manos amenazantes. Estamos haciendo todo lo que podemos. Es preciso poner todo cuanto esté a nuestro alcance para erradicar esa lacra, es preciso comprometerse en la urgente causa contra el maltrato de la mujer, pero tenemos delante legión de empeños. En realidad, no hay plazas, ni avenidas para tanto anhelo. Hay también otras apremiantes causas que requieren nuestra atención y compromiso. No deberíamos entrar en la peligrosa espiral de pedirnos cuentas los unos a los otros por nuestros grados de respuesta. 

"Thermomix"

27 de Julio de 2019

Por más que dicen que lleva altavoces y pantalla incorporada, no me veo compartiendo oración íntima con la famosa "Thermomix", esbozando mi plegaria antes de desvainar los afilados cuchillos, en compañía de ese motor doméstico que hace furor por toda Europa.

Los robots ya han traspasado muchos umbrales. No es preciso que llamen a la puerta de la cocina. Estamos cocinando en silencio y a fuego lento. En realidad todo en nuestras vidas lo quisiéramos hacer a fuego un poco más lento. Cucharas de duro boj y ollas de más frágil barro en nuestras vidas, viejas recetas que se trasmitan de anciana boca a joven oído. La omnipresente wiffi no tiene por qué acabar con todos nuestros secretos.

Pescado

27 de Julio de 2019
He de tomar conciencia de todo lo que el hermano del mar bravo me regala. He de imaginar la belleza, la sutilidad de su nado por el océano inmenso antes de llevármelo a la boca. Lo menos que puedo hacer es detenerme ante el plato, recordarle cuando surcaba libre los mares sin que nadie le cercenara el camino, sin que la luz de ningún sol golpeara en sus escamas. Lo menos que puedo hacer es un silencio antes de hacerlo trizas y tragármelo. Esbozo una oración, honro su memoria, antes de que pase a formar parte mi cuerpo.

De forma excepcional, estoy comiendo pescado estos días. Agradezco infinitamente al animal que ha muerto para que yo viva, que me ha ofrecido su carne, para que yo gane en fuerza y vitalidad. Lo ingiero despacio y en silencio, pues es la única forma de venerar su sacrificio.

Cacos

27 de Julio de 2019
Las puertas siempre abiertas tienen su precio. La libertad y la confianza en la humanidad también. En los pueblos pequeños lo hemos venido pagando a gusto. A veces sin embargo llega abultada factura de repente; a veces cuesta asumir que alguien haga mal a otro con tanta ligereza, que le prive sin razón mayor de herramientas y materiales que le son de gran utilidad. Es entonces cuando se hace imprescindible recordar que libremente hemos asumido venir a un mundo de muy dispares evoluciones en el que es "natural" que ocurran estas cosas. Es preciso recordar que hemos decidido encarnar en un escenario en las que proliferan almas que recién inician recorrido de desarrollo humano.

El recuerdo habrá de ser acompañado por el desapego de las cosas materiales. En nuestro caso el robo ha consistido en material de cocina, de escritorio, iluminación, focos, proyectores y otros enseres (bancos, mesa plegable...), en su inmensa mayoría útiles que nos servían para el Foro Espiritual de Estella (www.foroespiritual.org) y el campamento que en breve iniciamos (www.pirinea.org).

La cuidadora

2 de Julio de 2019
Dos mundos muy diferentes, dos culturas, dos edades y sin embargo caminan todos los días tomadas del brazo a la orilla del mar. Lo hacen hasta que las piernas de la mayor flojean. No siempre alcanzan el monumento de la paz sobre el acantilado.

La joven ya cocina con menos sal y da con éxito la vuelta a la tortilla de patatas. A la noche se sueltan de la mano y ven también juntas las "series". Largas dosis que a la mayor entretiene y a la joven hace olvidar. Sin embargo, a menudo a media noche la joven se despierta y se acuerda del hijo de pocos años que quisiera tener con ella. Ya no hacen "skype", porque él sólo le pregunta “¿Cuándo vienes…?” Después de la fallida conferencia, a la mañana siguiente ella cogerá a la anciana con todo su cariño y la volverá a pasear, quizás soñando que al final de todas las orillas hay un mundo en el que todos los humanos vivimos en paz y armonía en compañía de los seres queridos.

El té se me quedó atragantado. Abrevié desayuno. Me lo contaba a la mañana con lágrimas en los ojos. Escribo porque su dolor no es ajeno y sin embargo sólo fueron palabras de ánimo, ni siquiera reuní valor para abrazarla. Al fin y al cabo hay que guardar las formas. Es la amable mujer hondureña que cuida de mi madre.

Lo siento, no me alegro...

23 de Junio de 2019
Los ánimos de gran parte de la población están justificadamente exasperados ante una violencia contra la mujer que no cesa, pero pareciera queremos acabar de repente, a golpe de maza, con un problema que subyace en lo profundo de la psiquis humana. ¿Son “las sentencias ejemplares” la sola arma para atajar esa gravísima lacra, o lo es sobre todo la promoción de una nueva relación entre hombres y mujeres que contribuya a desterrar el pernicioso, y a veces letal, machismo aún imperante? ¿Qué pueden hacer quince años que no hagan diez? La vía penal, sin dejar de ser necesaria, no debiera ser la única.

Llueven “whashaps” con el escueto “me alegro”, pero considero que debiéramos anteponer el arrepentimiento del victimario al escarnio. No nazca la alegría en el mal de un ser humano. El principio de compasión universal, al que a duras penas hemos de tratar de ser fieles, nos lo impide. Creo firmemente en la ley superior de la evolución, creo que en todo ser humano habita un alma más o menos desarrollada, creo que esa alma es siempre susceptible de crecer y evolucionar. Nuestro deber es auspiciar de la forma más eficaz posible ese necesario progreso.

"LAS DIVORCIONETAS"

21 de Junio de 2019
Nada de reciclar aquellos labios reunidos, aquel instante eterno. El matrimonio también era de usar y tirar. Las promesas de por vida ruedan también con el veloz carrito de la compra-venta. La felicidad que nos quieren mostrar también era de plástico. “Divorcio al alcance de todos” rezan las “divorcionetas" de Carabanchel, Leganés y Getafe. Tiempos de gangas, en los que es fácil vender nuestras más sagradas responsabilidades. Tiempos de “low cost” en los que “si te he visto ya no me acuerdo”.

150 euros y volver a empezar. Barato “adiós”, barato nuevo intento… 150 euros y por fin “vía libre”. Conviene sacar a la sagrada pareja del escaparate de los saldos. Buscamos imposibles que de hallarse en algún lugar, se encuentran en lo profundo de nosotros mismos, en nuestras carencias emocionales, en nuestra falta de Centro.

Thermomix

21 de Junio de 2019
Por más que dicen que lleva altavoces y pantalla incorporada, no me veo compartiendo oración íntima con la famosa "Thermomix", esbozando mi plegaria antes de desvainar los afilados cuchillos, en compañía de ese motor doméstico que hace furor por toda Europa.

Los robots ya han traspasado muchos umbrales. No es preciso que llamen a la puerta de la cocina. Estamos cocinando en silencio y a fuego lento. En realidad todo en nuestras vidas lo quisiéramos hacer a fuego un poco más lento. Cucharas de duro boj y ollas de más frágil barro en nuestras vidas, viejas recetas que se trasmitan de anciana boca a joven oído. La omnipresente wiffi no tiene por qué acabar con todos nuestros secretos.

No era política, era oxígeno

28 de Mayo de 2019
No podemos comulgar con las voces que nos invitan a desentendernos de la vida política. No nos ausentaremos de su concurrida arena. Hay inmenso terreno más allá de la diaria, enconada y agotadora pugna partidaria. El Maestro Tibetano dejó soberanamente claro que es necesario permanecer en ese, a menudo, complicado escenario, que la política constituye uno de los siete campos de servicio. La actividad política, puede ser enfocada al servicio y el bien común mediante la promoción de inequívocos valores universales.

COMPASIÓN

14 de Mayo de 2019
Una vez más la escasa sombra de una perdida gasolinera por oficina. La imaginación despega y vuela fácilmente desde el interminable asfalto. Después hay que atraparla en una desangelado estación con olor a petróleo. Por fin apago el motor y enciendo el ordenador. La estepa castellana me ha mantenido hasta sus límites con el relato incontenido entre los labios. Merece la pena ponerse de viaje cuando en la carretera nos aguardan enseñanzas que seguramente no hallaríamos quietos, parados junto a la ventana de todos los días.

Estoy de camino para preparar el Camino (www.peregrina.org) En el trayecto he llamado a la puerta de la mujer ciega, la compañera de un entrañable amigo. La visión se le ha ido apagando al tiempo que la sonrisa encendiendo. La luz de fuera ha ido mermando al ritmo que el gozo y la sencilla y llana sabiduría interior acrecentando.

Concertar la concertada

11 de Mayo de 2019
Afirma con poesía y acierto el inspirador de la popular terapia de las “constelaciones familiares”, Bert Hellinger: "Nuestros antepasados siguen viviendo en nosotros, y por medio de nosotros quieren concluir algo que les dará a ellos y a nosotros paz." Nuestros antepasados y sus creencias y sus sistemas de entender el mundo pueden merecer, más allá del respeto, también nuestra honra. Sin embargo, ese hueco en nuestro corazón no implica adhesión, hacer nuestro lo que ellos tan intensamente vivieron y fervientemente trasmitieron. Podemos honrar sin necesariamente adherirnos, podemos amar sin identificarnos. Nuestros grandes y pequeños conflictos sociales necesitan mucho de ese altruismo que salta y trasciende bandos, creencias y generaciones.

Euskadi reúne al mismo tiempo una importante fidelidad al pasado y a su vez una marcada cultura del rechazo. Nuestra reciente historia y lo mucho que nos ha tocado enfrentar ha fomentado el espíritu de la confrontación. Sin embargo, de su exceso también nos deberemos igualmente de liberar. A menudo no se le encuentra adecuado límite a esa cultura. Persuadir más allá de lo cabal en el reproche, implica hipotecar en buena medida el futuro. Honramos a nuestros mayores tomando de ellos lo más atemporal, lo más valido. No conviene excluirles de la noche a la mañana del futuro que nos toca gestar. La adecuación de su legado a los nuevos tiempos facilitará el ejercicio. La enseñanza religiosa puede por ejemplo mutar, desprenderse de las formas que no tienen vigencia y actualizar en lo fundamental, el sentido sagrado de la vida y la condición trascendental del humano.

Enamorar de la vida

9 de Mayo de 2019
La luz, la conciencia de lo positivo y evolucionante, así como el absurdo, el dislate tienen hoy la posibilidad de engullir todas las barreras, todos los límites. Las nuevas tecnologías no son a menudo neutras en medio de esta eterna contienda. La muerte se actualiza y digitaliza, ya ni siquiera se acicala. No se molesta en salir de casa. Elude astutamente cansinas tribunas. Hace prosélitos con el mínimo esfuerzo, gana adeptos con el simple pulsar de una tecla. 

En la soledad de sus habitaciones millones de jóvenes de todas las latitudes y geografías están dando en estos momentos el "play" a unos vídeos que quitan o restan las ganas de vivir. El nihilismo histórico de los Pavese y los Maiakovski estaría ufano al constatar la artillería mediática de la que hoy goza. La globalización trae también sus contrapartidas, sus sorpresas “non gratas”. La universalización de la sinrazón, a través de la pequeña pantalla, es una de ellas.

¿Inyección amiga?

5 de Abril de 2019
El pasado de estricta moral y el presente de creciente nihilismo que batalla por deshacerse de ella, pareciera no querer dejar espacios a opciones intermedias, al mismo tiempo ponderadas y esperanzadas. El tema de la eutanasia ha irrumpido abruptamente en la campaña electoral, pero quizás éste no sea el marco más adecuado para encarar unas cuestiones tan fundamentales. Prima una reflexión más sosegada, liberada de ideología y de intereses banderizos, sobre grandes cuestiones como la eutanasia, el derecho a morir, la dignidad de la muerte... Estos temas gordianos han vivido a lo largo de la historia el secuestro de la tradición religiosa y hoy, en buena medida, el de la asepsia nihilista.

En la actualidad nuestro código penal castiga con de dos a cinco años el caso del suicidio asistido y de seis a 10 años el de la eutanasia. Dicen las crónicas que ya hace tiempo que el piano que tocaba María José Carrasco había enmudecido, que los pinceles con los que pintaba se habían secado. A sus 61 años tenía esclerosis múltiple desde hacía 30 años. Albergaba su derecho a morir, sin embargo, defender ese derecho, no significa necesariamente comulgar con el gesto.

Se abrirán los grandes boulevares…

11 de Marzo de 2019
A lo largo de la historia hemos visto en nuestra ciudad muy diferentes boulevares, cada uno adaptado a la conciencia, circunstancias y latir del momento. El Boulevard del pasado domingo parece llegar sin embargo para quedarse. Seguramente ninguno tan orgullosamente feliz, tan pintado de esperanza como el del Lilatón, como el de todas esas mujeres alcanzando alegres, unidas, cogidas de la mano, la meta junto al Ayuntamiento. Ninguna nostalgia nublaba el celeste azul que vestían y sudaban esas miles de corredoras decididas a inaugurar otro asfalto, otra ciudad, otro mañana.

No sé por qué la memoria comenzó a rebobinar en esos instantes de tan vivo presente. A veces las fachadas se ponen a contar historias en los momentos más inoportunos. La música, los gritos de ánimo, los hombres aplaudiendo con fervor a sus novias, a sus hermanas, a sus hijas…, rasgaron el velo de una cansada y malherida historia. En realidad, eran muchas metas las que se alcanzaban bajo ese “arco de triunfo” de aluminio con sello de tantas marcas. No sólo era la victoria de todas esas mujeres resueltas a ser las protagonistas de su futuro, sino el de un trozo de humanidad que está conquistando seguramente, tras azarosa y dura prueba, su más ansiado momento.

“Más lejos, siempre más lejos…”

22 de Enero de 2019
No necesitó sumarse a ningún manifiesto, ni enarbolar ninguna bandera lila. Su feminismo era “avant la lettre”. Él no quería a su mujer, él la veneraba. Aprovechaba la mínima ocasión para colmarla de sinceros elogios, de los más puros halagos. Con su hija cuidó igualmente que tuviera las mismas posibilidades y por supuesto derechos que sus hijos. El tema ni siquiera se mentó. Nadie lo podía poner en cuestión.

Esa veneración caló en ellos. Simone Beauvoir no les confesó nada que no supieran. Nadie les debió enseñar que la mujer es sagrada, que merece el mayor de los respetos, que debían cuidarla, amarla y por supuesto ahorrarse todo comentario vejatorio. Nadie les tuvo que leer la cartilla por whasap. Por eso les sorprende cuando se la leen hoy y enseguida piensan si no deberemos ir más lejos…