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LA AUTÉNTICA NUEVA

Reconozco que paso un tiempo excesivo con las noticias, al borde de los titulares matutinos, de las tragedias planetarias y sin embargo la verdadera Nueva me la trae el Sol cada mañana. Relego sus titulares que me alcanzan en forma de gozosa luz otoñal. Reconozco que me sumerjo en exceso en un tiempo y sus avatares y obvio un permanente Brillo Emancipador. Olvido un contexto más revelador, liberador, al tiempo que amplio y profundo.

La tragedia planetaria deberá esperar por lo menos a saludar en lo íntimo al Padre-Madre, a saludar a la Creación que llama a la puerta, a agradecer la Vida que retorna. El sol acaricia mi entero rostro cuando salgo al balcón con la oración matutina en los labios y me asalta un sentimiento de agradecimiento por todo ese otoño ya desbordado. Me gana la nostalgia de la Luz, del calor fraterno, tras haber recorrido de Norte a Sur el mundo y sus tragedias. Obviamos, obvio lo sustantivo. Pese a todas la noticias luctuosas y la ración de aflicción y misiles atroces, el Sol asoma tras las montañas, la tierra amanece empapada de lluvia y por lo tanto de esperanza, la amable vecina me trae con sonrisa plena membrillos y tomatitos de su huerta, en la habitación suena una música sublime y se abre un fin de semana colmado de hojarasca…

Tras el periódico cuesta emerger a la Clara Luz. El mundo es infinitamente más grande y luminoso de lo que nos pinta “El País†cada mañana. Nada que reprochar al primer rotativo español, cumple su misión, sólo cuestiono mi foco despistado. Los medios de comunicación no siento que me manipulen, no tumban, ni retuercen mis valores y principios que han ido calando bien hondo a lo largo de la vida, pero sí estrechan mi marco, mi ventana al mundo. Empequeñecen mi mente, la reducen, la acostumbran a los escombros, al lamento, al dolor y la confrontación humana. Los medios de comunicación encajonan mis pensamientos, me opacan en buena medida la luz del Sol. Interfieren en exceso con su constante polvareda entre el Padre y servidor.

Malformación congénita de difícil curación. No conseguiré quemar el periódico y su tremenda oferta. Sé que el resto de mis días seguiré al borde de la noticia, quiero seguir volcando esperanza sobre la intensa actualidad, pero he de salir más a menudo al balcón a afianzar la unión con mi Padre, al encuentro con la Verdadera Luz, a la cita diaria con la Sustantiva Realidad.

Artaza 5 de Noviembre de 2022

 
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