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Son lecciones, no cenizas

Reflexión a raíz del 11S  
Nuestra ventana se torna de nuevo de blanco, la nieve alegra por tercera vez en este invierno alma y mirada, pero el horizonte viste aún un reflejo de llamas. Una sola chispa puede acabar con gigantes, alumbrar infiernos, colapsar una gran ciudad… Lo nimio puede volverse infinito, a nada que los vientos se encaprichen y las llamas encuentren pasto.

Entre tanto comentario sobre el desafortunado incendio del Windsor, se echan en falta voces con interrogantes de más tamaño, reflexiones valientes capaces de explorar las causas últimas de lo acontecido. Porque quizás el siniestro no sólo partió del despacho x, quizá no sólo estamos ante una cuestión de presión de agua insuficiente o extintores y alarmas fallidos, sino de modelo urbano, de paradigma civilizacional. Quizá sea preciso comenzar a repensar esta masificada forma de vivir y trabajar.

Algo nos quiso decir el fuego que aún no hemos llegado a comprender, pues la megalópolis no es puesta en entredicho. Los mensajes de las llamas gigantes llegan sin acuso de recibo a la base de “Nuevos Ministerios”, a la Babel blindada de nuestros sabios y contertulios.

Desde el orgullo humano herido ya se conspira otra gran torre, sin embargo la naturaleza y sus elementos no tratan de herir a nadie, tan sólo acercan interrogantes. Ya se piensa en otro coloso. Hay que desmontar el frágil esqueleto y de nuevo, cuanto antes, edificar alto. Sin perder tiempo hay que volver a asaltar los cielos, desafiando la gravedad y el sentido común, eventuales fuegos y desgracias. ¿Dónde están las mentes osadas que objeten, no ya un sistema de seguridad o la estructura de un edificio concreto, sino los cimientos de esta concepción caduca de la ciudad y el desarrollo?

Todos coinciden en que el Windsor era una “tea” ardiente, pero no se cuestiona el construir nuevas “teas” ¿No será que facilitamos la hoguera al edificar en tanta altura? ¿No será que es preciso olvidar arquitecturas y ciudades colosales y comenzar a diseñar nuestros espacios a una medida mas humana, sostenible y habitable.

Conviene desenterrar aquello de lo “pequeño es hermoso”. Precisamente en nuestros días, las nuevas tecnologías permiten la desconcentración de empresas y servicios. La revolución cibernética posibilita una eficaz comunicación e interactuación entre compañeros de trabajo distantes y ubicados fuera del asfalto; nos permite salir de las celdas de cemento armado y vivir y trabajar en entornos agradables, sin necesidad de amontonarnos, ni hacer grandes desplazamientos para poder fichar a las ocho.

Verdean ya en nuestra mente las ciudades pequeñas, habitables, las comunidades descentralizadas, rodeadas de un campo necesario para el esparcimiento y desarrollo de una economía más autosuficiente. Entre otras infinitas razones, se lo pondremos difícil a las llamas. Deberán saltar cortafuegos y espacios abiertos para seguir devorando a su antojo.

Los interrogantes se amontonan ante los restos aún humeantes del desastre: ¿No será hora ya de comenzar a escuchar al fuego y al resto de los elementos; de apearnos de los enormes “edificios enfermos” alejados del contacto con la Madre Tierra? Llegamos a pensar que podríamos vivir en jaulas de hormigón sin canto del agua, sin mecer del viento, sin abrigo de vegetación…. Un sábado a la noche las llamas asaltan las pantallas de los televisores y seguimos durante horas en directo un gran siniestro, dolorosa lección que nos invita a bajar a la tierra, a reinventar lo horizontal, a no tomar de nuevo el ascensor que nos llevará a exageradas alturas.

El fuego calcinó una gran torre, pero alumbró preguntas inaplazables. ¿Qué tal ciudades a nuestro tamaño, urbes pequeñas sin moles tan “inteligentes”? ¿Qué tal jardines anchos a la medida también de lo que nuestros pulmones demandan? ¿Qué tal volver a saludar al panadero por su nombre? ¿Qué tal comunidades interconectadas, respetuosas del entorno que comparten servicios, que se vertebran en bio-regiones?

Trabajamos cerca de dos años en la calle Orense junto al complejo Azca, donde se halla la torre en cuestión. Allí nació Portal Dorado. Con los primeros rayos de primavera, al mediodía los trabajadores de la zona cogíamos bocata y corríamos al pequeño estanque junto a la Torre Picaso. Allí nos hacinábamos en su borde en busca de contacto con el agua, el aire y el sol. Apurábamos minutos de gloria antes de volver a nuestras estrechas oficinas. ¿Por qué siempre el estanque, la cascada, el río, el bosque, la montaña… tan lejanos, si tanto los necesitamos? Esa vida encerrada en espacios artificiales, ese ritmo alejado de los ritmos verdaderos, esa densidad de personas que crea abismos de comunicación…, pueden no ser un mal necesario e inevitable, pueden ser un error de planificación y desarrollo a superar.

Los adelantos tecnológicos no podrán protegernos absolutamente de la eventualidad de un fuego devorador. Los elementos naturales no están bajo nuestro control y es hora de que aprendamos a conocer sus leyes, a respetarlos. Lo que sí podemos es limitar su poder destructor; en el caso del fuego, privarle de combustible. No hay porque regalárselo. No alimentemos su avidez.

No hay necesidad de vivir o trabajar los unos encima de los otros. Nuestros pies necesitan tierra para caminarla, nuestros pulmones aire puro para ensancharse, nuestro alma necesita en la ventana árboles y colinas, vestidos ahora de blanco, para elevarse. El coloso vencido por una chispa es una buena excusa para empezar a rediseñar el futuro urbano ya con otro modelo, sin gigantes; es buen motivo para comenzar a reinventar la ciudad, la civilización…

Retornen las llamas, ya bajo control, a los pequeños hogares, a las chimeneas. Abrevemos al calor de la lumbre en la sabiduría de los pueblos que mantuvieron siempre vivo su contacto con la Tierra. En medio de este invierno testarudo, una vez escuchado el parte de guerra contra el fuego, podemos apagar el televisor y escuchar a Mujer Cría de Búfalo Blanco cuando dice: “El fuego de la hierba silvestre todo lo destruye a su paso, pero ese mismo fuego atemperado con sabiduría puede alimentar a generaciones enteras, puede calentar miles de tiendas en cientos de inviernos nevosos y trasmitir su fuerza a vuestros hijos y a los hijos de vuestros hijos”.

La ceniza puede tornar fecundo abono si acusamos y enmendamos errores, si no corremos de nuevo a por la grúa y hormigonera para cometer los mismos desatinos. La desgracia no será en balde, si se asumen lecciones, si con el esqueleto calcinado cae también nuestra vieja forma de concebir y habitar el mundo, si volvemos a buscar calor, cobijo y susurro en una Tierra que además es nuestra Madre.

Equipo de Portal Dorado



"El Coloso en Llamas"

Meditación de equilibrio de los cuatro elementos. 20-02-2005



Faltaba por golpearnos el cuarto elemento y, por fin, llegó, EL FUEGO. Como a hurtadillas, con nocturnidad y con una decidida alevosía la emprendió paciente pero sistemáticamente con uno de los edificios emblemáticos del capital español, el edificio Windsor, situado en el corazón de los negocios de Madrid, el polígono Azca. No era el mas moderno ni el mas alto, pero si uno de los mas antiguos. Nació y creció con la democracia como pilar y enseña del capitalismo español de nuevo cuño, del yupismo y de la preponderancia del dinero. Y ha ardido de arriba abajo. Por sí solo, por una estupidez aparente y la subsiguiente cadena de fallos e incompetencias habituales en este país acompañada de la invisible mano del destino (o del Plan Divino) que coordina todas esas circunstancias para que se dé el resultado que se tenga que dar. Pero todo es para bien y esta pira de cemento y acero no iba a serlo menos. Como prueba de que la mole tenía que arder para sanar y purificar, tenemos que no hubo ni un solo muerto, cosa rara en este tipo de sucesos, que no se desplomó (ni se desplomará) reduciendo el daño al mínimo posible, y que su desmontaje, pieza a pieza es todo un símbolo del inevitable desmontaje de la vieja conciencia. Se sacrificó Windsor en aras de un bien mayor y lo hizo bien, sin venganzas ni represalias.

Me he reunido en él muchas veces con diversas empresas durante el año y medio que trabajé en una oficina del polígono Azca. Era lo que se llama un “edificio enfermo”, como casi todos los de la zona, denso, pesado, cargado con unas energías nada recomendables. No puedo dejar de pensar que un karma nacional ha sido sanado y purificado por el fuego. No puedo dejar de pensar que habrá un antes y un después del Windsor, no solo en la conciencia nacional sino en la conciencia política y económica del país. No puedo dejar de pensar que con su subsiguiente desmontaje pieza por pieza se desmontará el andamio del poder económico inhumano y canibalizador de los recursos de la Tierra. No se exactamente aún qué se ha quemado, pero lo averiguaré.

Pero analizando este hecho desde una perspectiva temporal mas amplia observo que en menos de una luna (28 días) España ha sido sacudida extensivamente y con cierta reiteración por los cuatro elementos: empezamos el 19 de Enero por el AGUA con los temporales de la Costa Cantábrica que fue completada con una segunda oleada de nevadas que alcanzó regiones donde era muy poco frecuente (Motril-Granada, Melilla, la Manga del Mar Menor), después fue el VIENTO que arrastró un ola de frío siberiano por todo el Levante. Mas tarde la TIERRA que sacudió dos veces consecutivas la región murciana con sendos terremotos y se hundió bajo los pies de los habitantes del Carmelo Barcelonés. Y para terminar, el FUEGO, directo al corazón del Viejo Orden Ibérico.

Es obvio que la Madre Tierra respira, siempre ha respirado, pero parece que en los momentos actuales respira con brusquedad, digamos que tose muy a menudo, por prácticamente todas las zonas del planeta, y también por Iberia. Pero a su vez, parece que nos respeta, que nos considera, casi podríamos decir que nos distingue con el hecho de que tanta respiración, tanto desequilibrio de los elementos no ha producido aún ningún muerto (en mi lista solo hay un pescador gallego que se arriesgó a salir a pescar con mala mar) y las pérdidas materiales se han mantenido a un nivel muy discreto, dentro de lo que cabe. Yo esto lo siento como un indicador de que Iberia está bastante protegida en este momento, de que nos vamos librando del chaparrón telúrico que está cayendo por todo el mundo desde el día del tsunami.

“La espiral de los cambios” que se inició ese día y que a nosotros nos regaló un inmenso e intenso manto blanco en la mitad Norte de España (donde curiosamente tampoco se produjo ningún muerto) tiene toda la intención de seguir girando y, por ello, a pesar de los constantes trabajos de limpieza y protección que algunos grupos venimos haciendo regularmente, tengo la certeza de que ha llegado el momento de realizar un urgente y gran esfuerzo colectivo sincronizado en Iberia, poniendo en marcha el poder cocreador de los individuos de nueva conciencia para equilibrar los elementos de la Naturaleza, FUEGO, AIRE, TIERRA, VIENTO y asegurar un futuro para Iberia exento de daños materiales y personales que, por generosidad y espíritu de servicio extenderemos a Europa y a todo el Planeta.

La urgencia viene dada por el preocupante estado de agitación interna del volcán Teide, que podría resultar a corto plazo en una importante erupción en la isla y/o en otros volcanes de las Islas Canarias, produciendo otro importante y devastador maremoto. Este riesgo, que ya se ha publicado en diversos medios del mundo espiritual, y que todo el mundo sabe, teme o sospecha en la isla de Tenerife la cual se halla envuelta en una conspiración del silencio para no espantar a los turistas, nos ha sido comunicado en lo interno por los Hermanos Mayores, y, por ello, estaré viajando este próximo fin de semana, junto con mi esposa, para realizar un trabajo de apaciguamiento y tranquilización del interior magmático del Teide y de los otros volcanes de las Islas Canarias.

Por todo lo anterior, llamo a todos lo grupos e individuos conscientes que reciban este correo, sea por la red que sea, que se sumen a una Meditación por el Equilibrio de los Elementos y por el apaciguamiento del volcán Teide, el próximo domingo 20 de Febrero a las 13,00 horas, hora peninsular, 12,00 horas, hora Canaria. Si alguna persona de la Isla de Tenerife recibe este e-mail y decide acompañarnos en esta Ceremonia, estaremos a las 11,00 horas, hora canaria, en el roque que hay junto al Parador de Tenerife en el llano de la Ucanca (el de los antiguos billetes de 1000 pesetas). Quién no pueda realizar el trabajo a esa hora, puede hacerlo a cualquier otra hora de ese mismo día, o de no poder de ninguna manera, puede hacerlo el sábado 19 a cualquier hora. No es lo mismo pero también vale. Las personas de otros países también pueden unirse a esta Ceremonia pidiendo el equilibrio de los cuatro elementos para su propio país, según la formula que se indica en la meditación.

El trabajo a realizar ese día se indica a continuación:


“CEREMONIA MEDITIACION DE EQUILIBRIO DE LOS CUATRO ELEMENTOS”


1. Sentados, con la espalda recta y el cuello estirado, relajamos poco a poco todos los músculos, detenemos la mente progresivamente y respiramos profundamente llevando el aire hasta el abdomen. Buscamos el contacto con nuestro Ser Interno y la conexión con los planos superiores. En este, que denominaremos “estado de meditación”, iniciamos el trabajo.

2. Desde nuestra divina esencia Yo Soy, invocamos la presencia, asistencia y guía en esta Ceremonia de Jesús el Cristo, el Arcángel Miguel y sus legiones angélicas, el Apóstol Santiago y la Madre Tierra. Invocamos también a aquellos Maestros Ascendidos y Hermanos Mayores que consideren que deben estar presentes en la Ceremonia para apoyar y ayudar en el trabajo, a nuestros Maestros y Guías personales e invocamos finalmente a los elementales de los cuatro elementos: FUEGO, AIRE, AGUA, TIERRA.

3. Una vez sentida la presencia de las jerarquías invocadas, separamos nuestra mano derecha del tronco unos 30º y giramos la palma hasta que mire hacia delante. Con el dedo índice de nuestra mano izquierda tocamos el punto del timo en el esternón y apretamos suave y lentamente por tres veces. Este sencillo acto provoca la apertura y expansión del corazón. Buscamos esa apertura del corazón.

4. Con el corazón abierto visualizamos el Planeta Tierra, visualizamos que nos abrimos de brazos y nos abrazamos a él extendiendo el inmenso y poderoso chorro de amor que sale de nuestro recién abierto corazón, primero por toda la superficie planetaria y después penetrando en el interior de la Madre Tierra hasta alcanzar su corazón cristal. A su vez visualizamos como muchas otras personas hacen lo mismo, se unen a la Tierra con el corazón abierto y expanden su amor de la misma manera hasta inundar la superficie de la Tierra y su interior con el más puro amor incondicional, sereno y compasivo.

5. En este punto y manteniendo este estado amoroso y compasivo para el Planeta, invocamos a los Maestros del elemento AIRE, visualizando corrientes y chorros de aire soplando por todo el Planeta, y repetimos en voz alta los tres siguientes decretos:

“Elemento AIRE: Desde mi poder divino creador de YO SOY y por la intercesión del Arcángel Miguel y de la Madre Tierra, te pido que cuando expreses y manifiestes tu Poder en IBERIA, lo hagas EN EL JUSTO LUGAR, EN EL JUSTO MOMENTO Y CON LA JUSTA MEDIDA, para no causar daños a personas, otros seres vivos y bienes materiales”.

“Elemento AIRE: Desde mi poder divino creador de YO SOY y por la intercesión del Arcángel Miguel y de la Madre Tierra, te pido que cuando expreses y manifiestes tu Poder en EUROPA, lo hagas EN EL JUSTO LUGAR, EN EL JUSTO MOMENTO Y CON LA JUSTA MEDIDA, para no causar daños a personas, otros seres vivos y bienes materiales”.

“Elemento AIRE: Desde mi poder divino creador de YO SOY y por la intercesión del Arcángel Miguel y de la Madre Tierra, te pido que cuando expreses y manifiestes tu Poder en EL PLANETA TIERRA, lo hagas EN EL JUSTO LUGAR, EN EL JUSTO MOMENTO Y CON LA JUSTA MEDIDA, para no causar daños a personas, otros seres vivos y bienes materiales”.

6. Acto seguido invocamos a los Maestros del Elemento AGUA, visualizando océanos, mares, ríos, lagos, lluvias, etc, a lo largo de todo el Planeta y repetimos en voz alta los tres siguientes decretos:

“Elemento AGUA: Desde mi poder divino creador de YO SOY y por la intercesión del Arcángel Miguel y de la Madre Tierra, te pido que cuando expreses y manifiestes tu Poder en IBERIA, lo hagas EN EL JUSTO LUGAR, EN EL JUSTO MOMENTO Y CON LA JUSTA MEDIDA, para no causar daños a personas, otros seres vivos y bienes materiales”.

“Elemento AGUA: Desde mi poder divino creador de YO SOY y por la intercesión del Arcángel Miguel y de la Madre Tierra, te pido que cuando expreses y manifiestes tu Poder en EUROPA, lo hagas EN EL JUSTO LUGAR, EN EL JUSTO MOMENTO Y CON LA JUSTA MEDIDA, para no causar daños a personas, otros seres vivos y bienes materiales”.

“Elemento AGUA: Desde mi poder divino creador de YO SOY y por la intercesión del Arcángel Miguel y de la Madre Tierra, te pido que cuando expreses y manifiestes tu Poder en EL PLANETA TIERRA, lo hagas EN EL JUSTO LUGAR, EN EL JUSTO MOMENTO Y CON LA JUSTA MEDIDA, para no causar daños a personas, otros seres vivos y bienes materiales”.

7. Acto seguido invocamos a los Maestros del Elemento TIERRA, visualizando cordilleras, montañas, isals, llanuras, etc, a lo largo de todo el Planeta y repetimos en voz alta los tres siguientes decretos:

“Elemento TIERRA: Desde mi poder divino creador de YO SOY y por la intercesión del Arcángel Miguel y de la Madre Tierra, te pido que cuando expreses y manifiestes tu Poder en IBERIA, lo hagas EN EL JUSTO LUGAR, EN EL JUSTO MOMENTO Y CON LA JUSTA MEDIDA, para no causar daños a personas, otros seres vivos y bienes materiales”.

“Elemento TIERRA: Desde mi poder divino creador de YO SOY y por la intercesión del Arcángel Miguel y de la Madre Tierra, te pido que cuando expreses y manifiestes tu Poder en EUROPA, lo hagas EN EL JUSTO LUGAR, EN EL JUSTO MOMENTO Y CON LA JUSTA MEDIDA, para no causar daños a personas, otros seres vivos y bienes materiales”.

“Elemento TIERRA: Desde mi poder divino creador de YO SOY y por la intercesión del Arcángel Miguel y de la Madre Tierra, te pido que cuando expreses y manifiestes tu Poder en EL PLANETA TIERRA, lo hagas EN EL JUSTO LUGAR, EN EL JUSTO MOMENTO Y CON LA JUSTA MEDIDA, para no causar daños a personas, otros seres vivos y bienes materiales”.

8. Acto seguido invocamos a los Maestros del Elemento FUEGO, visualizando volcanes en erupción, desiertos, incendios, etc, a lo largo de todo el Planeta y repetimos en voz alta los tres siguientes decretos:

“Elemento FUEGO: Desde mi poder divino creador de YO SOY y por la intercesión del Arcángel Miguel y de la Madre Tierra, te pido que cuando expreses y manifiestes tu Poder en IBERIA, lo hagas EN EL JUSTO LUGAR, EN EL JUSTO MOMENTO Y CON LA JUSTA MEDIDA, para no causar daños a personas, otros seres vivos y bienes materiales”.

“Elemento FUEGO: Desde mi poder divino creador de YO SOY y por la intercesión del Arcángel Miguel y de la Madre Tierra, te pido que cuando expreses y manifiestes tu Poder en EUROPA, lo hagas EN EL JUSTO LUGAR, EN EL JUSTO MOMENTO Y CON LA JUSTA MEDIDA, para no causar daños a personas, otros seres vivos y bienes materiales”.

“Elemento FUEGO: Desde mi poder divino creador de YO SOY y por la intercesión del Arcángel Miguel y de la Madre Tierra, te pido que cuando expreses y manifiestes tu Poder en EL PLANETA TIERRA, lo hagas EN EL JUSTO LUGAR, EN EL JUSTO MOMENTO Y CON LA JUSTA MEDIDA, para no causar daños a personas, otros seres vivos y bienes materiales”.

En este caso particular del elemento Fuego, los españoles visualizamos el volcán Teide y su interior agitado y convulso y vamos visualizando como esta agitación se va deteniendo y apaciguando poco a poco hasta quedar en calma el magma volcánico y como la presión interior del volcán va saliendo al exterior poco a poco por unas cuantas fumarolas que van desprendiendo un humo inofensivo.

9. Terminada esta parte, volvemos a la visualización anterior del Planeta Tierra y las personas a él abrazadas expandiendo su amor, y visualizamos como por algún punto del Planeta Tierra se abre una válvula y sale un chorro de vapor al espacio, fuerte y constante pero sin virulencia. A través de esta válvula y de este vapor el Planeta libera al espacio exterior la presión energética que tuviese acumulada y vuelve a gozar de un estado de paz interna y de serenidad telúrica, desactivando el riesgo de nuevas sacudidas dolientes de cualquier elemento. Hecho esto visualizamos como Jesús el Cristo, el Apóstol Santiago y el Arcángel Miguel, junto con sus legiones angélicas, descienden también al Planeta y se abrazan a él uniendo su inmensa capacidad de amar a la nuestra, mientras los operadores angélicos limpian a conciencia el karma y la densidad planetaria. Mantenemos esta visualización por un tiempo.

10. Hecho esto visualizamos la imagen de un paisaje terrestre donde todos los elementos están equilibrados y en paz. Se trata de una visión paradisíaca donde después de una suave lluvia primaveral asoma un sol cálido que arranca destellos de la lluvia en un prado verde intenso donde abundan las flores multicolores y donde arroyos y ríos fluyen mansos y pacíficos. La una brisa ligera y templada mueve las hojas de los árboles mientras el subsuelo de la tierra respira en paz y serenidad alimentando en silencio la vida. Recréate en esta imagen y amplíala a voluntad durante el tiempo que quieras.

11. Una vez finalizada esta visión, agradece a las jerarquías presentes su participación y la ayuda prestada y cierra sagradamente el trabajo. Al finalizar recita el siguiente mantram de cierre:


Así sea, así sea, así sea.
Así es, así es, así es.
Hecho está, hecho está, hecho está.



Agradecimiento sin límites y millones de bendiciones para todos.

Domingo Díaz.
domdiaz@teleline.es



P.D.: Obviamente, las personas de otros lugares pueden realizar la misma ceremonia sustituyendo el nombre de Iberia por el de su país, el de Europa por el de su Continente y el del Planeta Tierra por el de su planeta.

 
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