Primero es un rumor lejano de grillos, pero poco a poco se va imponiendo una omniabarcante sinfonÃa de pájaros. No cambiarÃa este despertar en la austera caravana en medio de la plena Naturaleza por el del mejor hotel en la ciudad. El ruido del despertador, del ascensor, del tráfico… nos alejan de ese canto a la Creación, que conviene que tengamos permanentemente en nuestros labios, sobre todo en nuestro alma. El canto cada vez más elevado de los pájaros, la luz poco a poco emergente de nuevo dÃa, nos saca de la esfera astral poco a poco, nos permiten ir tomado conciencia del cuerpo fÃsico lentamente. El tránsito es gradual, al tiempo que gozoso. Hay unos párpados que se van abriendo sin prisas, hay una conciencia de la materialidad que vamos recuperando sin estridencias. Podemos volver a los ritmos y pautas de la Creación, los que nunca debimos haber olvidado y con ellos entrar en nuevo y superior orden, en una vida más plena, más pura y elevada. Escribo temprano desde la la caravana de O Couso. QuerÃa unirme de alguna forma a esa alabanza de la Creación, querÃa compartiros, amigos/as de esta Red de fraternidad que también es el Facebook, que me siento, aún sumergido entre las sábanas, embriagado de tanta maravilla, de tanto canto. |
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