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PESE A TODO, EUROPA

Yo no me santigüé al divisar la arena de los miles de cadáveres, no recé “in extremis” con el agua hasta la cintura. Mi pecho no afrontó la balacera inmisericorde ; no corrí a las dunas bajo la lluvia de proyectiles, no traté de neutralizar el nido de ametralladora que repartía sin cesar ráfagas de muerte… Descansaba en algún limbo sin mayores sobresaltos, preparaba mi desembarco vital más al sur, a la vera de otras costas más sosegadas. Yo no desembarqué en las playas de Normandía hoy hace 80 años, exhibiendo lo mejor de la condición humana, por eso el domingo me acercaré a las urnas…

“Todo lo que une es de Dios y no necesita ninguna medida externa”, dice el Maestro Morya. He estudiado la historia de la generosidad y la valentía humana, por eso no me puedo permitir el lujo de desdeñar Europa, en realidad no me puedo permitir la licencia de desdeñar ninguna instancia de unidad superior humana. Es de Dios, es de su Plan, por más imperfecta que al día de hoy se manifieste.

La haremos más verde, solidaria, tierna, acogedora..., pero por nada la maldeciremos. No me puedo permitir la venia de arremeter contra la unidad alcanzada en el viejo continente, por más mercaderes y burocracias que la lastren. Por los que lo dieron todo por lo que hoy gozamos, porque nuestros mayores perseguidos siempre la miraron con los ojos de la esperanza, porque la Unión Europea representa el marco de democracia, libertades y respeto a los derechos humanos más ancho de la Tierra..., seguiremos apostando por ella. No es la Europa que, al día de hoy, colma nuestros anhelos, es la que tenemos y estamos comprometidos en mejorar.
5 de Junio de 2024

 
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