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EL GOZO QUE TRAJO LA FUERZA

Hoy las cabeceras de los medios nos regalan gozo desacostumbrado. Este sábado frío y ventoso nos sorprende también con cálida brisa de buenas nuevas. Alegría grande de que se abran esas férreas rejas, de que los luchadores y luchadoras por la libertad puedan abrazar a sus seres queridos, de que dejen atrás la sombra que les ha mantenido tan injustamente cautivos.

Bastaría quedarnos con esa suspirada noticia, dejar que su alegría nos impregne, regodearnos en ella sin más. Podemos visualizar esos abrazos tanto tiempo esperados, también el camino a la reconciliación que se abre en la querida Venezuela. Podemos quedarnos en la emoción, en el regocijo y el obsequio que representa para el cuerpo de deseos o podemos también avanzar en el análisis, ir más allá dando paso a mente escutadora. Todo estará bien.

Podamos adentrarnos en la observancia de forma estrictamente fraterna, con la finalidad de ayudarnos mutuamente. Los servidores de la luz no deberíamos tener miedo a compartir visiones, a enriquecernos argumentalmente. Nos debemos a la perspectiva superior sobre la realidad, a la luz que entes caso puedan proyectar sobre el convulso presente las leyes divinas. Estas leyes interactúan y están jerarquizadas. En la interpretación de esas leyes con mayúsculas puede venir el disenso.

Sé que incomodé tras el 3 de enero y no quisiera volver a hacerlo. En un tema tan delicado como el de la violencia que practican los poderosos, prefiero unas letras cargadas de interrogantes que de orgullosas afirmaciones. La pregunta me procura más paz. Aspiro a un diálogo fraterno que lejos de querer confrontar busque complementar. Legítimas preguntas se acumulan ante cabeceras como las de este sábado casi primaveral: ¿La alegría de hoy, la de comienzos de años fue sólo posible merced a esa violencia del más poderoso? ¿Esa misma violencia se ha manifestado inaceptable estos días al expulsar a los inmigrantes en los EEUU puede más al sur devenir liberadora?. ¿La sangre roja que ha teñido las calles Minneapolis está justificada en otra geografía y contexto para derrocar a dictadores? ¿Los líderes de la sombra pueden circunstancialmente servir a la luz?

Puede la sangre cobrar, según dónde y cómo se vierta, un color diferente. A postre, ¿puede el uso de una fuerza superior aportar bien, devolver derechos, acercar un legítimo contento? ¿La violencia que secuestró a Maduro está justificada dado el bien que ha aportado, la libertad que ha devuelto, los hogares que han renacido?

Me hallo en “Siete Aguilasâ€, escribo deprisa antes de la siguiente campana, pero no quería dejar de compartir gozo e interrogantes. De repente me asalta una soplo del calor de la estufa, de repente una música sublime lleva en volandas mi alma y me acuerdo de la alegría de hoy que gana a todo el pueblo venezolano que tanto ha sufrido... De repente me emociono y no paro de dar gracias a Dios .

Centro de "Siete Aguilas" 31 de enero de 2026
www.velouriz.org
www.koldoaldai.org

 
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