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VIVEN LOS MUERTOS

Estos días de calma y sosiego, como hacía tiempo que no disfrutaba, me han permitido acercarme a la memoria de tantos seres queridos que en los últimos tiempos han abandonado la dimensión física, se han aposentado al otro lado del velo. La lista se alarga cada día más, mas no es una relación del luto, es la nómina de una hermandad que se expande allende toda frontera. El más allá se va poblando de seres queridos y me he tomado mi tiempo para el reencuentro en lo interno.

El más acá va menguando y sin embargo seguimos siendo Uno a uno y otro lado. La fraternidad no merma, más al contrario la ausencia física semejara fortalecerla; nos permite recobrar la certeza de nuestra identidad de almas, de comunión de hermanos y hermanas comprometidos en el Sendero de la conciencia, el servicio y la evolución.

Llega una edad en que cada vez más personas que nos rodean emprenden el vuelo hacia la Luz. Hasta hace poco mi madre abría el periódico siempre por la página de esquelas. Constataba con pena que el círculo de los nonagenarios en su ciudad se iba cerrando, sin embargo no debiéramos permitir que esa pena tomara asiento en nuestro interior. Las esquelas, por más negro que invada su recuadro, tan sólo anuncian un aleteo, nunca un adiós definitivo.

Van pasando los años y cada vez más amigos y familiares introducen la moneda en el bolsillo de Caronte para cruzar a la otra Orilla. Uno se detiene en pensar en los momentos vividos con ellos y en todo lo que representaron. ¿Dónde es toda esa energía y vitalidad que en vida física desplegaron? ¿Dónde se esconden esas sonrisas, esos latidos...? Me asalta el sentimiento profundo de que todos ellos y ellas sin excepción burlaron la llamada muerte, de que están tan vivos como nosotros, de que tanta alma alegre, honrada, buena no se las pudo llevar la Vida para siempre. La Vida siempre da, nunca priva, por más que se permita jugar con nosotros, probarnos con la finalidad de afianzar nuestra fe en la eternidad, en unos lazos de amor que nunca se extinguen.

No nos dejaron, sencillamente prescindieron de la vestidura corporal. Viven los muertos por más que nos digan que murieron, que sus ojos se cerraron y su corazón se apagó para siempre. Viven y, si Dios quiere, un día, ya en otra dimensión de Luz, sonará la hora del reencuentro.

Valencia 29 de marzo de 2024



"La muerte no existe. Por más que lloremos
cuando el cuerpo denso de seres queridos
que hemos aprendido a amar se nos lleve
de nuestros amantes brazos hoy vacíos.

Ellos no se han muerto. Solo se han marchado,
rompiendo la niebla que nos ciega aquí,
A una nueva vida más amplia y más libre,
de esferas serenas, de luz y zafir.

Siempre con nosotros, aunque no los vemos
van nuestros queridos seres inmortales.
En el infinito Cosmos del eterno,
hay en todo vida: no existe la muerte."

John Mc Creery.

 
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